domingo, 14 de septiembre de 2014

De compras



Los centros comerciales ocultan la crisis entre bolsas llenas de ropa. 

Nos han convertido en seres de prendas despintadas y de calidad cuestionable, seres que han elegido como medio de esparcimiento, ir a una gran superficie y pasear mirando escaparates donde los maniquís tienen mejores planes que nosotros.

Las mujeres se comparan entre ellas y los hombres comparan a sus mujeres, los niños, los que sí se divierten, corren y se tiran por el resbaladizo suelo.

Todo se parece a una estación de metro donde nadie va a viajar, tan solo volverán a su casa con el pensamiento de volver y gastar los sueldos por los que tanto lloran.

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