Quien abandona a un perro puede abandonar a cualquiera.
He salido a tirar la basura y algo se ha movido entre los
contenedores, me he asustado lo confieso. Mi asesino salió de la oscuridad y
resultó estar más asustado que yo.
Los ojos le brillaban y confesaban un miedo contra el
hombre, había sido maltratado, abandonado en la carretera, sentenciado a morir.
En un tiempo atrás fue querido y llorado por algún niño o familia caprichosa,
creció, como todos lo hacen y pasó a ser un estorbo para las vacaciones.
No me imagino el procedimiento, la falta de corazón que se
puede llegar a tener, un viaje en coche, como pasear por el corredor de la
muerte, la noche tapando las caras de vergüenza, una puerta que se abre y un
empujón. El animal abandonado incluso trataba de buscar a sus dueños, no dejará
de querer ni un día a las personas que lo han dejado de querer, las personas
que lo han asesinado lentamente.
Las personas que lo han abandonado han dejado de ser
personas, han pasado a ser animales, de esos que para sobrevivir del cazador,
son capaces de abandonar a sus crías, animales que un día quisieron un perro y
otro día se convirtieron en ellos, solo espero que alguien los abandone un día,
que se encuentren en la calle, comiendo de las sobras, a patadas por el mundo y
en un callejón encuentren al perro que abandonaron y este, siempre fiel, se
acerque para consolarlos.

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